Trucos para que tu hijo se siente en la silla del coche

trucos para que tu hijo se siente en la silla del coche

Antes de entrar en detalles sobre este tema he de decir que mi hijo, en un 99% de las veces quiere subirse a su asiento en el coche y creo que, en parte, es porque le gusta, le encanta, porque cuando sube al coche se lo pasa en grande. Por eso quiero recalcar que lo primero que debemos conseguir para que nuestros pequeños quieran sentarse en la silla del coche es que les guste ir allí sentados. ¿Cuál es la forma de conseguir esto?, pues como con todo en los niños: observarlos y paciencia.

Aún así, sé que hay muchas mamás y papás que tiene el problema de que subir a su hijo o hija al coche es una auténtica odisea casi a diario. Da igual que vayas a hacer un trayecto de 1 kilómetro o de 1000, ellos no tienen todavía la noción del tiempo desarrollada y por ahí no nos los podemos ganar diciéndoles que va a ser poco tiempo. Como cada niño es un mundo y cada uno de ellos tendrá sus motivos por los cuales no quiera subir al coche, aquí van una serie de consejos que pueden ayudarte a la hora de conseguir que tu hijo se siente en la sillita del coche sin tener que “montar un número” cada vez:

1. Comprueba que el asiento es cómodo para él.

Es posible que hayas decidido comprar el último modelo en el mercado con el que tu crees que va super cómodo, pero puede que no sea así. Quizá no esté bien ajustado a su edad ya que los niños van creciendo muy rápido, puede que se le duerman las piernas al poco tiempo (suele pasar ya que algunas sillitas hacen que las piernas cuelguen demasiado) o puede que tengamos un hijo o hija con las ideas muy claras y no le guste el color, por ejemplo. Esto último es poco probable que ocurra en niños muy pequeños, pero a partir de los 3 años ya empiezan a saber lo que quieren, así que una buena manera de empezar a resolver el problema sería preguntarle en un momento en el que se encuentre tranquilo, seguro que nos llevamos una sorpresa. En los casos anteriores, simplemente revisando si está bien ajustada para su edad sería suficiente (importante leer las instrucciones de uso y seguridad que vendrán junto a la sillita).

2. Puede que se aburra dentro y por eso no quiere subir.

Tengamos claro de lo que estamos hablando, ¡son niños! y les pedimos que estén un largo rato sentados… en principio suena aburrido ¿verdad?. La solución a esto es ponerselo atractivo, que sepan que ese rato, ya sea corto o largo, van a pasarlo genial porque en su silla tienen muchas cosas que hacer y con las que divertirse. Podemos llevar siempre encima sus juguetes favoritos, o ponerles las canciones que tanto le gustan y que pueda cantar (y cantar con él durante el trayecto), si se puede, el acompañante (papá o mamá) pueden ir detrás y contar cuentos o historias… La lista puede ser interminable, lo importante es que conozcamos sus gustos y podamos hacerle atractiva su estancia durante el viaje.
En el caso de mi hijo, siempre le ha encantado, desde pequeño, tocar la batería, entonces él siempre tiene preparadas sus baquetas (palos con los que se toca la batería, jeje) en el coche para, en cuanto sube, lo primero que hace es cogerlas y luego me pide la canción que quiere que le ponga en la radio. Luego me pide que yo cante y él toca con sus baquetas en la parte superior del asiento del conductor. Mano de santo. Normalmente, si es un viaje largo (de más de 20 minutos) termina por echar una cabezadita 🙂
Si te gusta tener el coche siempre limpio y ordenado te tocará hacer de tripas corazón.

3. Hacerle atractiva la llegada al destino.

“¿Dónde vamos?, ¿qué lugar merece más la pena que este donde estamos tan agusto mamá, papá y yo?”. Muchas veces creo que pueden pensar eso a la hora de iniciar el viaje, por eso tenemos que intentar “venderle” que el lugar donde vamos a ir es mucho mejor que donde estamos ahora, por supuesto sin mentir, que ellos no son tontos y la próxima vez no colará, pero sí enfatizando algunos aspectos positivos del nuevo lugar donde seguro que se lo va a pasar muy bien. Por ejemplo, si tenéis que ir a visitar a la abuela que vive en la otra punta de la ciudad o en otra localidad, podéis recordarle lo bien que se lo pasa cuando juega con ella, o lo buenas que están las magdalenas que hace la abuela. Si donde tenéis que ir es a un sitio nada atractivo, como por ejemplo el dentista, ahí hay que enfatizar sobre lo bien que lo pasará en ese sitio al que le llevarás después del dentista, por ejemplo.

4. Cuando nada funciona.

¿Qué pasa si nada funciona?, ¿qué hago si estoy a 2 horas de casa y necesitamos volver porque se está haciendo de noche y tiene que dormir porque mañana hay cole…?. No soy nada partidaria de utilizar la fuerza e introducirlos dentro de su silleta, pero, si todo lo anterior falla, si hemos intentado dialogar con él (en la medida que lo edad de cada uno nos permita), si de verdad es imprescindible coger el coche para realizar el trayecto… entonces solo nos queda sentarlo, colocarle el cinturón y partir con el coche. Una vez dentro, intentar calmarlo y explicarle una y mil veces que no había otra manera de hacerlo hasta conseguir que se calme, y una vez calmado volver a dialogar con él y volver a intentar encontrar la manera en la que estaría más cómodo viajando en el coche.

Pero este último punto no puede ser la norma, lo ideal y natural es que el niño o niña quiera ir en el coche, viajando con sus papás y pasándolo bien.

Seguro que conoces muchos más trucos con los que tus peques lo pasan genial en su sillita del coche, ¿me los cuentas?. Gracias 🙂

 

¡Comenta y comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.